Bulldog Francés
La suerte de un Frenchie
Pilar Hannan
Hoy hará calor. Es de agradecer que el jefe, siempre tan cuidadoso, se levante temprano para sacarme a dar una pequeña vuelta. Claro que yo he colaborado un poco. Ya de buena mañana estaba ronroneándole a la oreja: vamos, vamos, no duermas mas, que hoy también hará calor. Siempre funciona. Para nosotros los Frenchies el calor es un enemigo difícil de combatir, somos braquicéfalos, es decir, chatos. Con tan poca caña nasal ya es bastante peliagudo respirar, así que respirar y defenderse del calor
es casi un milagro. Si encima nos estresamos por alguna razón: juegos, ansiedad, etc. entonces un accidente está servido.
Pero yo tengo suerte, daremos un corto paseo antes de que el calor sea insoportable, y encima, me mojara la barrigilla y el cuello. Será un buen paseo mañanero.
Después la primera comida del día, a veces, no me apetece mucho, así que intento conseguir un trozo de galleta. Me suelen dar un trocito, dicen que engordo. Los Frenchies gordos pierden agilidad, y fuerzan su esqueleto demasiado. Esto no es buena idea, nuestro maravilloso aspecto está sostenido por una estructura digamos, cuanto menos, delicada, a pesar de tener huesos fuertes. Somos acondroplasicos, es decir, estamos afectados por el gen del enanismo. Esto, que nos da nuestro encantador aspecto, también nos suele causar algunos problemas. Pero esto es un tema para los veterinarios, yo no quiero hablar de ello. Además, estando gordo se pierde la tan codiciada forma de pera. Vamos que nos convertimos en enormes salchichones con patas.
Luego se van. La casa quedará en penumbra y silenciosa. Mientras tanto dormito un poco y estoy al tanto de los ruidos sospechosos.
Por la tarde, hoy, toca cepillado. No me suelen bañar mucho, dicen que no me ensucio demasiado, que la porquería me resbala. Sin embargo, como mínimo, me cae un cepillado a la semana. Una rasqueta de goma y el pelo muerto se va, después me pasan un trozo de terciopelo o un guante de crin. Tengo suerte, mi pelo queda brillando sin mas.
Otra cosa es cuando voy a una exposición, entonces, bueno, me recortan los bigotes, los pelillos superfluos de todas partes
Parezco un figurín, a veces me da vergüenza. Pero un punto es un punto. Lo peor de todo, el abrillantador ¡Pero si no lo necesito! Dicen que da buen olor.¡¡Bah!!
Lo que menos me gusta de mi aseo personal, bueno lo que el jefe llama aseo personal, es que me corten las uñas. ¡Ay! No se que podría yo inventar para hacerles comprender que me dejen las uñas en paz. ¡Que son muy sensibles! También duras debo de admitir
Sin embargo, tengo que decir una vez mas, que yo tengo suerte. Cuando era pequeño, me cortaron la uña un pelin de mas. El jefe se llevó tal susto al ver la sangre, y no fue gran cosa, que desde entonces no paró de buscar otro sistema para mantener mis uñas cortas. Lo encontró, un viejo criador le dijo que mejor si en vez de usar las tijeras, usaba una lima de metal pequeña de ferretería. Fue mi salvación, desde ese aciago día me suelo quedar dormido mientras me hacen la manicura o ¿debía de decir pedicura? Bueno
Cuando refresque daremos un paseo por la playa. Será fantástico porque el mar es una de mis pasiones, ¡si me dejan, claro! Lo malo es que no me pierden ojo. Dicen que me iré al fondo en un momento, pero lo cierto es que soy capaz de nadar perfectamente. Solo por un ratito y en aguas mansas y no profundas. ¡Es maravilloso!
El día se está acabando. Me darán mi segunda ración de comida, mas agua fresquita, y
Bueno, antes de ir a mi sitio a dormir, el jefe y yo cumpliremos el entre último ritual del día: limpiar mis ojos y arrugas con un preparado especial.
Yo, que ya lo se, pongo mi cabezota sobre su palma de la mano y me dejo limpiar, secar y poner vaselina en arrugas y nariz. Dice que así está mas hidratada y que tiene mejor aspecto. A veces, cuando la tengo muy seca, debido al viento, al frío, etc. también me unta la nariz con vitamina E.
Después ya me puedo ir a dormir, aunque normalmente siempre hay un rato de juego primero. De esta forma tan rutinaria y metódica la vida se me va pasando dulcemente. Creo que tengo mucha suerte ¿No?
Publicado en "El Mundo del Perro" Octubre 03