Una exposición llena de sobresaltos. Peggy se resistía amablemente, pero se resistía. Y, lo hizo de forma tan contundente que en una de ellas me vi con la correa en la mano y la dulce Peggy haciendo un perfecto free stand por su cuenta. Lo cierto es que la megafonía y el excesivo calor, mejor dicho, excesiva diferencia de temperatura entre el exterior y el interior nos conducía un poco al desasosiego.
El juez de la Nacional, Leif Lehman Jorgensen, de Dinamarca, hizo lo que pudo. Nos regaló un CAC, y para escoger al afortunado que se llevaría el Mejor de Raza nos tuvo 10 minutos esperando. No fue su culpa, si no de la mala cooperación de los comisarios. La verdad es que no se entendían, o se entendían mal, o... vete tu a saber. Al fin, Mejor de Raza fue para el macho.
Al día siguiente, después de pasar una noche de terror. Fría y con toda clase de despropósitos, a las doce nos querían echar del recinto ferial, sin tener en cuenta ni el frío (1 grado y vendaval siberiano) ni que todos estábamos mas que dormidos. Como decía, al siguiente día, nos dirigimos al ring los mismos del día anterior, mas o menos. Tres handlers en ring manejando cuatro perros y la afición. Esta vez el juez, Paul Stanton, de Inglaterra, nos otorgó la Clase pero tan solo nos cayó la Resv. de CAC/CACIB.
Cada día resulta mas incomodo presentar perros, quizá por eso no haya tantas inscripciones. En nuestro caso es porque, ya, estamos acostumbrados a otro tipo de eventos más, como diría, refinados. En donde uno puede disfrutar de los perros sin tener que ir mirando al suelo, por ejemplo. En donde los expositores son mas respetuosos con el medio que les rodea, y, por supuesto con las personas que les rodean. Eventos, en donde la megafonía no daña el cerebro de perros y personas, que esto altera mucho también. ¿Por que será que le das a alguien un micrófono y se pone a gritar? ¿Acaso los micrófonos no son precisamente para lo contrario? Para que se pueda oír la voz sin tener que pegar un grito. En fin...
Nos gustaría ver un poco mas de cultura cinófila. Voy a dar una idea gratis... A partir de ahora en los catálogos debería de aparecer un aviso tal que así: "Por favor, se ruega a los expositores, que vayan limpiando lo que sus perros ensucian. Muchas gracias". Y, otra, gratis también. Que la organización canina que corresponda ponga un cartel, sugiriendo a los expositores que saquen a sus perros, para aliviar sus necesidades, fuera del lugar donde se realiza la exposición. He visto, como una persona con un perrazo interrumpía el paso en la puerta de entrada porque el perro estuvo un buen rato regando el mismo marco de la puerta. Nadie dijo nada, nadie dio un tirón de la correa… después, todos tuvimos que “cruzar el charco”. Y, si dices algo, lo mas normal es que te recuerden que estás en una exposición de perros. ¡Vivir para ver!
Muchos visitantes salían del recinto echando pestes de lo insoportable que era el olor. Francamente, esto demuestra lo que aun nos queda. Habrá más, ¿como no? Esperemos que en mejores condiciones.
Gracias, una vez más, a los jueces por su paciencia y por los premios concedidos.