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El Club del Pointer ocupa un lugar destacado ya en la gran familia de amigos del perro. Esto es debido al gran numero de socios, que no se contenta tan solo en pagar su cotización anual, sino que se interesa en todos los procesos de mejora, que son discutidos, no sin pasión, en las asambleas generales.
Este año, entre las decisiones importantes que se han adoptado, hay una que ha sido votada por unanimidad. Se trata de la creación de un “Libro de Oro” donde serán inscritos los nombres, los pedigríes y los resultados de todos aquellos Pointer que cumplan ciertos requisitos. Se incluirá una foto de cada uno de ellos.
Evidentemente los que siguen el movimiento canino de los perros premiados, dentro de unos años, en lugar de buscar en los catálogos o crónicas de las revistas, podrán encontrar una descripción y una foto en este registro. Tan solo se tendrá que acudir al secretario del club, y con abrir el libro aparecerá bajo sus ojos el retrato y la historia del ejemplar en cuestión.
Se sobreentiende que un perro no debe de ser inscrito en este “Libro de Oro” sin un examen previo.
En todo perro es preciso considerar el cuerpo, los miembros y el tipo. Cuando se trata de  un ejemplar de trabajo, no se le puede declarar bueno hasta que no se le ha visto ejecutando su especialización de manera satisfactoria.
Examinemos, por simplificar las cosas, una raza de compañía mejorada solamente desde el punto de vista estético. Tomemos el caso de un perro muy parisino: el bouledogue de talla pequeña, cuya crianza está siendo ahora animada por una afición bastante bien dispuesta para obtener buenos resultados.
¿En que se basa la crianza ahora mismo? Se basa en perros sin orígenes debidamente constatados por pedigríes serios. No es preciso creer por esta razón que todos sean bastardos, sería un tremendo error, pues antes de que existiera un Libro de Orígenes (LOF), ya había aficionados que conservaban, celosamente, ciertas características raciales protegiéndolas de malas combinaciones. ¿Por qué? Porque este era su gusto: “Mi padre siempre ha tenido pequeños bouledogues -me dijo M. Ferrand- él nunca ha hecho cubrir sus perras mas que con sementales bien establecidos, y nunca se ha quedado como reproductores mas que lo mejor de sus camadas: yo he hecho lo mismo que él, ¡el amor por este tipo de perro lo llevo en la sangre!”
No todo el mundo tiene ejemplares tan perfectos como los de M. Ferrand. Sin embargo, debo de reconocer que investigando en París, he encontrado algunos aficionados convencidos de que poseen pequeños boules mostrando aspecto de pura raza. Y esta afición no son millonarios prcisamente, sino restauradores, vendedores de vino, chalanes, cocheros, etc. A los que les gusta el tipo de perro y se apasionan por una crianza no siempre remunerada.
Me parece que sería difícil sugerir a estos aficionados que hagan un desembolso de 10 francos por perro para la inscripción en el LOF. Sin embargo, es bastante sencillo abrir un “Libro de Oro del Club” para todos los pequeños bouledogues que reúnan las condiciones que la afición decida que han de tener. Estaría documentado con una fotografía de cada perro aportada por el propietario, que recibirá a cambio un título con la garantía del Club, que se hace llamar, “Reunión de aficionados al bouledogue”. Seguramente que solo los perros así designados se usarán como sementales o como hembras de cría, y la mejora de la raza se producirá  en el sentido que el Club desea.
El pasado año, M. Gordon Bennett dio importantes premios; uno de ellos, valorado en 200 francos lo ganó M. Ferrand con su pequeña y bonita perra “Bis”. Pero esto no ha tenido continuidad este año, así que los modestos premios, que no han estado en relación con los gastos de las exposiciones, solo han motivado a los criadores.
Yo estoy casi seguro que un título con la garantía del Club daría un gran placer a la afición.
En estos momentos la moda es la de los ejemplares con orejas derechas. Así que de aquí a unos años la cría será orientada en este sentido, ciertamente. Hoy en día, los cruces entre ejemplares de orejas en concha y los de orejas derechas han sido tan numerosos que en las camadas se encuentran las dos variedades.
Si el Club deja de inscribir a los perros con orejas en concha en el “Libro de Oro”, estos irán desapareciendo poco a poco de las exposiciones, convenciéndose así de la utilidad de este libro.


"Le Sport Universel Illustre". Francia, 1899-1900
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