Bulldog Francés

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Finales del siglo XIX en Francia


Fue entonces cuando la clase alta, a través de los cocheros y de las casas de citas, descubrió y empezó a enamorarse de este pequeño perro de inquietante y persuasiva mirada. Inmortalizado por Toulouse-Lautrec, en su cuadro "Le marchand des marrons" en 1897, el Bulldog Francés, paseaba los grandes bulevares. Mistinguett, Colette, Mac Orland, el rey Eduardo VII con su perro Peter en Inglaterra, fueron algunos personajes aficionados de la raza. Es de destacar al perro de la princesa Tatiana de Rusia, Ortino, su esqueleto fue encontrado junto al de su dueña cuando exhumaron los restos hace unos años. En Austria, en Alemania y por supuesto en Estados Unidos la raza adquirió un notable protagonismo.

La carrera del Bulldog Francés empezó de verdad en 1880 al fundarse una asociación que, cada semana, reunía a una cincuentena de aficionados y criadores parisienses. En 1885 se abrió el primer registro con carácter provisional. El Bulldog Francés participo con ese nombre por primera vez en una exposición oficial en 1887. Al año siguiente se elaboraron los estatutos del club a iniciativa de Marcel Roger, primer presidente elegido y gran amante de la raza. Sin embargo, hubo que esperar diez años para que la Sociedad Canina se interesara de verdad por la raza. Esto ocurrió cuando la Sociedad Central Canina Francesa sugirió que, el grupo formado por Gordon Bennett, llamado los Amantes del Bulldog Francés, y el Bouledoge Club de Francia (presidido por Marcel Roger) se unieran. Tanto los unos como los otros lo admitieron, y de hay surgió el Club del Bouledoge Francés tal y como lo conocemos ahora. El presidente fue Menans de Corre y el vicepresidente Gordon Bennett.



Colette 1906

Colette, Toby-Chien y Meg Villars

Colette y Toby-Chien en Le Crotoy



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