Bulldog Francés

Memorias de Crufts
Vivien Watkins
Hon. Presidenta del Club del B. F. de Inglaterra

Uno de mis primeros recuerdos de Crufts es el de ver a Mr. Frank Morley, el entonces presidente del Club del Bulldog Francés de Inglaterra, otorgando el Mejor de Raza a Bonhams Close Ahsmill Emperor. Esto fue en el Olimpia en 1950. Poco podía yo imaginar que “George” estaría al año siguiente conmigo y de la gran influencia que iba a ejercer en la raza.
Once años mas tarde, todavía en el Olimpia, y bajo  Nan Issard Davies, estaría ganando Mejor de Raza un nieto de George, Bomlitz Edwardbear. Este Challenger Certificate (nt/ punto de campeonato en Inglaterra) fue el comienzo de una carrera que le trajo fama mundial. También llegó a ser un influyente y destacado semental.
Ahora estamos todos pensando sobre el nuevo Crufts en el National Exhibition Centre. Una perspectiva muy diferente a la de los viejos días en el Olimpia.
¡Cuánto mas fácil era la vida entonces! A pesar de tener que esperar muchas horas en el recinto antes de ser permitida la salida. En  cuanto a poder aparcar, era factible dejar el coche en el mismo aparcamiento numerado (¡el numero 2 de la planta baja era el mio!), bajo el recinto, año tras año. Mirando a la exposición en si misma,  teníamos un maravilloso grupo de all-rounders juzgando en ese momento: Miss Loghrey,  Dr. Aubrey Ireland, Leo Wilson, Winnie Barber, Cora Charters y May Pacey para nombrar a unos pocos. Estos fueron, de hecho,  los últimos de la “vieja guardia” de los días anteriores a la guerra. Entre los jueces especialistas de nuestro rango estaban: los Issard-Davies (Chasewood), los Gibsons (Elmsleigh), “Froggie” Anderson (Moorings) y Frank Morley (Tollington).
Recuerdo muy bien el Crufts de 1952. El rey Jorge VI, el Patrón del Kennel Club, había muerto y la exposición fue casi cancelada. Nunca me olvidaré asistiendo a la exposición con Peter Sugden (Silpho) vestida, en su insistencia, con el mas profundo luto (como de hecho hicieron muchos de la mas vieja generación, cumpliendo la tradición). La ropa en aquellos días era, de todas formas, mucho mas formal !nada de vaqueros y suéteres¡
Pasando los años, uno ha visto como Crufts llegaba a ser una gran empresa comercial. El ring del Bulldog Francés está mucho mas concurrido hoy en día. Por ejemplo, tampoco se veían tantos visitantes extranjeros.
Una invitación para juzgar en Crufts es, desde luego, muy codiciada y marca un hito en la carrera de un juez. Yo estuve realmente encantada cuando se me ofreció la oportunidad para juzgar en 1987. Sin embargo, estaba ya comprometida para juzgar una exposición ese verano y así, tristemente, tuve que declinar el ofrecimiento. Felizmente, al siguiente año recibí una nueva invitación del Kennel Club para 1989. Esta vez mi agenda estaba libre y, como puedes imaginar, acepte con gran placer.
Crufts no es solo una competición muy importante, sino también una ocasión en la cual el mundo del perro está en el ojo publico. Así que uno, cuando juzga, debe de aparecer con sus mejores galas. Hasta el juez con mas experiencia tendrá nervios en la mañana del gran día y yo no fui una excepción. Ayuda mucho tener a un buen amigo como compañero y yo tuve la suerte de tener a Margaret Tanner conmigo. Bryan, mi marido, amablemente permaneció en casa cuidando los cachorros y a un perro enfermo de unos amigos. Una triste decisión para nosotros.
Nadie podía haber sido mas amable o de mas ayuda que el personal del Kennel Club al que me encontré en la llegada. Después de recoger mi sobre con toda la parafernalia, Margaret y yo hicimos nuestro recorrido hacia el ring a través de la muchedumbre. Allí fuimos recibidos por el Charmain de la exposición, Mike Stockman, que estaba haciendo la ronda para confirmar que todo iba bien.
Desde que dio comienzo el juicio yo estuve completamente absorta en la fascinante tarea. Para mi, cada perro expuesto merece la completa atención del juez. Cada perro en el ring es especial para su propietario, mas aun, en está particular exposición, dado que está ahí por sus buenas cualidades y porque ha ganado ese derecho.
Llegado el momento final de mi juicio y hecha mi decisión, yo esperaba que el bello Frenchie que había enviado al grupo hiciera lo mejor, pues sabía que la hembra escogida era el ejemplar mas representativo de la raza. Por desgracia, no pude esperar en Earls Court para el Grupo pues se me requería en casa con urgencia.
Así que por fuerza tuve que verlo por la televisión al siguiente día. Esto resulto una mala experiencia. La presentación de las razas fue muy desigual. Siendo la repartición del tiempo disponible otorgado a cada raza en función de la raza con mas encanto para el publico, el resto fueron dejadas en el olvido. Creo que es una gran pena que cada perro no sea televisado durante su paseo en el ring de honor. Después de todo, ha tenido que enfrentarse a una gran batalla para estar allí. Creo que hubo demasiado relleno en el programa antes de llegar a los grupos que representan lo mas brillante de la exposición.
Este día tan especial es ya otro recuerdo, con tan solo mi placa de juez para recordármelo. Digan lo que digan, Crufts siempre será Crufts. Uno no puede evitar preguntarse si con el cambio de Londres, su tradicional escenario desde su inicio, algo de la magia se perderá. Tanto si te gusta Londres como si no, es la capital de la nación y hay algo especial en esto. Una vez que Crufts se traslade a las provincias, existe el peligro de que llegue a ser una gran exposición mas. Sin embargo, este cambio ha encantado a mucha gente en el mundo del perro y todos debemos desear que sea un éxito.

Extraido de: "Bat Ears" Boletín del MNCFBC. Primavera 1989. UK


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