Bulldog Francés

Este artículo es el segundo de una serie dedicada al estudio de la anatomia del Bulldog Francés

Construcción del Bulldog Francés
2ª parte

El Bulldog Francés, visto de perfil, se puede inscribir en un cuadrado. Llamaremos I,II,III,IV a sus aristas.
La vertical I,II pasando por delante del pie anterior, sigue por la mitad del pecho y termina hacia el inicio del cuello, según sea la longitud del ejemplar.
La vertical III,IV limita la punta del trasero, el talón y la parte de atrás del pie.
La horizontal II,IV limita la parte media de la espalda.
Un segundo cuadrado interior al primero, llamado “cuadrado de aplomos A,B,C,D” esta formado por:
La vertical A,B que atraviesa el pie a nivel de las falanges terminales, pasa por delante del metacarpo atravesando el brazo para terminar hacia la articulación del hombro.
La horizontal B,D va desde el omoplato a la articulación femoro-ilíaca.
La vertical C,D pasa detrás del fémur, delante del metatarso para terminar sobre las falanges del pie.


La reducción de la silueta del perro a figuras geométricas facilita la apreciación de las proporciones.
Nuestro Boule es un perro de líneas extremadamente difíciles. La búsqueda sistemática de los puntos de paso de las verticales de los aplomos es la preocupación mas importante de todo juez. Una vez que los puntos B: posición de la parte baja del omoplato ( articulación escapo-humeral) y D: posición de la cadera (articulación coxo-femoral) han sido fijados es posible definir rápidamente:
1. Si los aplomos son correctos.
2. Delimitar ambos cuadrados, el exterior I,II,III,IV y el interior A,B,C,D.
La importancia no esta en definir un tipo de perro determinado sino buscar el tipo mas armonioso posible. En particular buscando por donde pasa el eje de simetría de los cuadrados.
La definición de tipo por el encuadre y la armonía de aplomos no es todo. A esta armonía que se ve de perfil hay que añadir la que se ve de frente, dado que esto determina la corpulencia del perro. Aquí, igualmente, un cuadrado perfecto debe de ser visible entre las patas. Siendo sus lados verticales las patas, que deben de ser rectas, y los lados horizontales el suelo y la línea que une las axilas.


Es preciso ver en tres dimensiones para obtener una imagen representativa de la estructura interna y externa, apreciar la construcción ósea bajo el pelaje y la musculatura.
Un esqueleto insuficiente, recubierto de una fuerte musculatura presentará siempre uniones articulares demasiado finas para el conjunto; es con respecto a estas uniones que se aprecian los huesos. La palpación nos informara sobre la relación entre el grosor del hueso y el desarrollo muscular. Un perro gordo no esta forzosamente musculoso y una osamenta fina conducirá, cuando la musculatura es normal, a miembros relativamente finos.
La definición de “aplomos”, tenida en cuenta desde este punto de vista es: “ la posición normal de las patas bajo el cuerpo”. La primera función de esta posición es la búsqueda del equilibrio natural que favorece un movimiento fácil. Un perro bien balanceado, de estructura compacta, no puede tener un buen equilibrio mas que si los cuartos delanteros están equilibrados por un buen tren trasero.
Los aplomos son siempre examinados en reposo de frente y de perfil. En movimiento, el desplazamiento relativo de los miembros debe de ser armonioso en sus diferentes aspectos. La regularidad del movimiento, el equilibrio, la acción, la elegancia de la marcha son debidos a la conformación de los aplomos.
Unos buenos aplomos dan la impresión de una marcha ligera: el Boule “marcha sobre nada” y el suelo parece aflorar de sus patas. Es éste el porte desenvuelto del que habla el estándar, el exacto movimiento del digitígrado.
Un defecto de verticalidad en los aplomos se traduce por un mal movimiento. Así como la apreciación de los aplomos anteriores es fácil, la de los posteriores es mas delicada. La posición esta sujeta a variaciones (terreno desigual, razones sicologicas, etc.) es preciso entrenar a un Boule para una presentación correcta, que no solo le pondrá en relieve sino que hará que se reflejen menos los pequeños defectos.
El error consiste en juzgar los aplomos cuando el perro lleva ya un rato inmóvil. Si nosotros juzgamos los aplomos en el instante de la parada de la marcha, sacaremos muchas conclusiones precisas sobre la estructura ósea y su equilibrio. El movimiento nos revelará los puntos de las articulaciones. En el instante de la parada, el movimiento que hará el perro para aplomarse definirá la estabilidad y la posición natural de sus aplomos en reposo.
Sucede que esta posición de reposo es corregida artificialmente por el presentador con el fin de enmascarar algún defecto, a veces se hace recular al perro para angular unos corvejones derechos.
Solo después de apreciar a un perro en movimiento juzgaremos los aplomos en parado, después de haber retenido bien lo que la marcha nos habrá dejado ver. Se aplicará entonces el esquema de las formas geométricas aprendidas, la armonía de los dos cuadrados (A,B,C,D - I,II,III,IV)




Ch Dogwood Impromptu

Ch Dogwood Impromptu. 1971



"Le Bouledogue français". Emmanuel-P y Anita-L. Gay. Suiza. 1967

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