La base fundamental necesaria para el mantenimiento de un tipo puro y homogéneo no está enteramente contenida en el conocimiento del estándar, sino, a partes iguales, en el conocimiento de las particularidades anatómicas y fisiológicas que marcan las razones de tal movimiento y de tales características fisiológicas. Todos los inicios de la raza no han sido adquiridos sin pena y muchas de las dificultades se encuentran en cultivar y mejorar ésta.
Demasiados aficionados a la raza no saben apreciar, analizar, ni juzgar un Boule por falta de una razón lógica y constructiva: si bien ellos saben el como, ignoran el porque.
Haremos pues un inventario de las razones anatómicas que dan a nuestro Boule su aspecto y su talla, mientras tanto recordamos esta frase de Mde. de Comminges: un Bouledogue debe parecerse a un Bouledogue, y a nada mas.
La conformación del esqueleto no es diferente de la de otras razas, solo las proporciones de los huesos muestran una familia de tipo ultra brevilineo. Entre ellos se encuentran: el Carlino, Bulldog Inglés y, en un grado menor, el Boston Terrier. No obstante, estas razas presentan características morfológicas típicas que las diferencian entre si (siempre a nivel del esqueleto) perfectamente.
Al examinar el esqueleto del Bouledogue nos damos cuenta que la primera condición estética de este edificio es una construcción extremadamente compacta y cuadrada del armazón.
La primera constatación: las articulaciones (como las de todos los perros) tanto a nivel de omóplato como de pelvis no encajan, como en el hombre, con sus respectivas cabezas y rótulas profundamente fijadas en un hueco. Las cabezas de los huesos y sus alvéolos son menos pronunciados, se mantienen en su lugar por el juego exclusivo de los tendones y los músculos. Si el aparato locomotor muscular ya no funciona (enfermedad, fractura, etc.) el perro dará la impresión de estar desarticulado: los tendones y músculos sueltos ya no aseguran la unión indispensable entre la cabeza del hueso y su alvéolo. En un perro normal, ligero, esto se nota menos que en nuestro pesado y macizo Boule. Muchos de los malos movimientos son debidos a una falta de ejercicio, de caminar: la solidez de la bisagra ósea depende de un perfecto cuidado de la musculatura.
Señalaremos dos partes del esqueleto que limitan la porción horizontal del espinazo: la cruz y la cadera. Estas están formadas por los huesos del omóplato y los de la cresta de la cadera. Sobre ellos se apoyan todas las fuerzas del movimiento.
Resaltamos que la osamenta de los miembros anteriores es mas maciza que la de los posteriores. Las patas delanteras sirven de apoyo principal; el centro de gravedad pasa por el primer tercio del cuerpo, en pleno pecho, así la osamenta de los miembros anteriores debe pues soportar los dos tercios del peso total del cuerpo. Recordemos que el perro es un digítigrado, es decir, que camina apoyándose sobre los dedos. Aparece, a veces, en el Boule un hundimiento de las articulaciones de la mano, debido a una mala calcificación que se traduce por unos andares sobre las patas traseras y sobre todo por estar mal aplomado.
La fuerza muscular no puede ser correctamente transmitida sin que todos los músculos, tendones y articulaciones sean en si mismos correctos. De aquí, la gran importancia que tiene la solidez de todas las bisagras óseas en un perro particularmente pesado, por lo tanto sensible al desequilibrio.
Los dos miembros anteriores son los que sustentan. Deben de ser fuertes, verticales, derechos y bien aplomados. La línea de aplomo que sale del pie, que es la base, debe de pasar por la parte superior del omóplato. Este es un hueso plano, oblicuo, bastante voluminoso y que se siente fácilmente al tacto.
Los miembros posteriores hacen el oficio de propulsores. Sostienen el cuerpo y transmiten el movimiento apoyados sobre el hueso ilíaco. El aplomo del miembro posterior es una línea vertical que tiene su base en los dedos del pie y asciende pasando un poco antes de la articulación del fémur con el hueso iliaco.
La construcción en espejo de la osamenta superior de los dos miembros, asegura el equilibrio y la soltura de la marcha, debido al justo reparto de las acciones musculares de ambos aplomos: si las patas delanteras tiran mas que empujan, las de atrás empujan mas que tiran.
El Boule se apoya sobre una zona definida por un trapecio en el cual los lados paralelos son respectivamente: el mas grande, para el ancho anterior, soporta los dos tercios del peso total; y, el mas pequeño, el posterior ,soporta el un tercio restante. Podemos deducir, por las patas anteriores mas gruesas que no solo le sirven de apoyo sino que forman parte importante de la locomoción. El Boule es un poco como el modelo tracción a cuatro patas de las razas caninas.
Mirando los movimientos del esqueleto en el transcurso de la marcha libre, vemos que el movimiento natural provoca, por el desplazamiento de puntos de apoyo, unos movimientos contrarios de balanceo de omóplatos y de pelvis. Una ligera torsión de la columna vertebral sobre su eje. Es éste desplazamiento de las uniones de los miembros el que da al Boule su característico balanceo al andar. Todas las marchas anormales (excepto las producidas por problemas cerebrales o de nervios) resultan de una estructura deficiente (corvejones rectos, pies de liebre, etc.) o que han sufrido un traumatismo.
La influencia del crecimiento es a menudo determinante. La mejor o peor calcificación del esqueleto a lo largo de los primeros 18 meses repercute en gran medida sobre el aspecto general del perro.
Las huellas sobre la arena, la nieve o la tierra mojada nos informan sobre la forma de caminar. El movimiento normal es flexible: el tren delantero y trasero se desplazan casi simultáneamente. En el desplazamiento la mano derecha/pie izquierdo no dejan a la vez el suelo sino uno después del otro en centésimas de segundo, algunas veces. El aplazamiento en el tiempo permite a nuestro macizo pequeño Boule mantener el equilibrio. Compensar por una acción muscular refleja el movimiento de balanceo de su forma de caminar.
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La marcha muy lenta, ambladura, ya no es un movimiento cruzado, es el desplazamiento de dos miembros del mismo lado.
En cuanto a la carrera, está hecha de brincos sucesivos. Las dos patas traseras actúan prácticamente juntas, empujan el cuerpo hacia adelante y dejan el suelo bastante después que las patas anteriores. Estas últimas propulsan el cuerpo hacia adelante al caer (fin de salto) mientras que las de atrás se encogen bajo el vientre.