Bulldog Francés

"Bouboule"
Claus Staudt

Claus StaudtHace algún tiempo me llamó la atención en un tomo de arte sobre el pintor Toulouse Lautrec una pintura a la témpera que se titulaba “Bouboule, el bulldog de Madame Palmyre” (1897). Maravilloso y solemne, sentado en actitud casi majestuosa, podemos ver claramente, esbozado con unos pocos pero virtuosos trazos, a un Bulldog francés con sus orejas típicas de murciélago. Más tarde leí que Madame Palmyre era propietaria de un restaurante “especial” en los centellantes bajos fondos de París, de los que hoy sólo nos quedan reminiscencias de los clichés de “Mont Martre” y “Moulin rouge”.
Cuando acudí a otro volumen para informarme sobre los orígenes del Bulldog Francés, me quedé atónito al leer, que precisamente se cree que esta raza surgió en el París legendario de fin de siglo. Justamente Madame Palmyre aparece en la exigua lista de miembros del primer club de propietarios de Bulldogs franceses. Los miembros de este club no eran en absoluto personas ricas, sino más bien carniceros, traperos, cocheros, propietarios de cafés y mozos de carga del mercado.
El descubrimiento del origen del Bulldog Francés como mascota favorita de traperos, cocheros, comerciantes y carniceros del París de la época, ha hecho que se me antoje más simpático el hecho de que haya hecho carrera hasta convertirse en el perro de las clases privilegiadas.
A parte de la obra de Lautrec no he podido encontrar más que unas pocas representaciones artísticas que merezcan la pena de los Bulldogs. Esto se debe tanto a lo singular de la raza, como a las intenciones y motivaciones del arte moderno en sí. En el arte moderno que busca ante todo la solución y desarrollo de nuevos problemas estéticos, la creación de nuevas direcciones estilísticas y la ruptura con las costumbres de contemplación de la realidad y del pensamiento, no queda lugar para el estudio artístico de una raza canina. Además, también tenemos que tener en cuenta que en nuestra sociedad de consumo las representaciones de perros de uso común están a menudo cargadas de sentimentalismos superficiales, reproducciones horteras que buscan acercarse a las “fotos de Lassie” y que están dirigidas a una cultura de mercado entre los gnomos de jardín y E.T. Por tanto no es de extrañar que muchos pintores desarrollen fobias al tema “perros”.
Yo no soy una excepción. Sin embargo, el hecho de que, ya durante muchos años, tengo contacto directo con bulldogs franceses, el hecho de haberlos “vivido”, hace que no me parezca especialmente difícil el acceso pictórico a los mismos.
Sobre mis siguientes obras sólo tengo que apuntar brevemente que unas tienen un carácter más de estudio que otras (aguatinta y dibujos al carboncillo para "Pascal"). Otras se han desarrollado hasta convertirse en obras pictóricas independientes, por ejemplo, los tres bustos de Bulldogs durmientes 1983, y “Perro payaso”. En seis aguatintas he caricaturizado a los perros. El principio que me llevó a hacer esto es relativamente simple. Muchos amantes de los perros proyectan en ellos todas las características humanas imaginadas y por imaginar, eso lo puedo afirmar de buena tinta por mi propia experiencia.
La identificación más o menos consciente con el animal es el anzuelo psicológico de las caricaturas, se dibuja al perro pero en realidad se quiere retratar al humano.

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Carpeta de dibujos conmemorativa del 75 aniversario del Club Alemán del Bulldog Francés (IKBF). Alemania, 1984
Dibujos y texto: archivos www.bulldogfrances.com
© de la traducción: www.bulldogfrances.com
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